17 mar. 2017

Sylvia Plath - La rival


Sylvia Plath - La rival


Si la luna sonriese se parecería a vos.
Das la misma impresión
de algo bellísimo y aniquilador.
Ustedes dos  son grandes deudores de luz.
Su boca en O se lamenta por el mundo, la tuya no se inmuta.

Y tu don principal es volverlo todo en piedra.
Me despierto en un mausoleo; estás acá,
golpeteando los dedos en la mesa, buscando cigarrillos,
malicioso como una mujer, aunque no tan nervioso
muriéndote por decir algo irrefutable.

También la luna abusa de sus súbditos,
aunque durante el día ella es ridícula.
Tus insatisfacciones, por otro lado,
llegan con encantadora regularidad, a través de la ranura del buzón,
blancas y en blanco , expansivas como monóxido de carbono.

No hay día en que me libre de tus noticias; vos
que caminás por África, tal vez, aunque pensando en mí.



Versión: Isaías Garde




Sylvia Plath - The Rival


If the moon smiled, she would resemble you. 
You leave the same impression 
Of something beautiful, but annihilating. 
Both of you are great light borrowers. 
Her O-mouth grieves at the world; yours is unaffected, 

And your first gift is making stone out of everything. 
I wake to a mausoleum; you are here, 
Ticking your fingers on the marble table, looking for cigarettes, 
Spiteful as a woman, but not so nervous, 
And dying to say something unanswerable. 

The moon, too, abuses her subjects, 
But in the daytime she is ridiculous. 
Your dissatisfactions, on the other hand, 
Arrive through the mailslot with loving regularity, 
White and blank, expansive as carbon monoxide. 

No day is safe from news of you, 
Walking about in Africa maybe, but thinking of me.